Cada semana, antes de los partidos de
Primera,
me tiraré a la piscina. No para hacer una quiniela, sino para comentar lo que me espero en algunos
(no todos) los partidos del
finde. Allá vamos.

Duelo de alto voltaje en plena cola del pelotón el que nos trae esta semana el primer partido de Primera. Recibe el Xerez (
menos puntos tiene el Xeré/y tóo Cai se descohona, cantaba una chirigota en Carnavales) a un pujante Tenerife que trae, a mi parecer, muy malas intenciones a Chapín. Visto lo visto hasta ahora, apostaría que los tres puntos volarán con los chicharreros a las islas de la mano de un
Nino que ha recuperado la puntería.

Entre Athletic y Getafe, dos equipos que no acaban de encontrar del todo su filosofía, los azulones por falta de ambición en sus salidas, los catedralinos por su excesiva dependencia de un medio del campo mediocre, debido sobre todo al control que
Orbáiz ejerce sobre toda la línea, y a la baja forma de un
Llorente demasiado preocupado por sus números y al que le haría mucho bien tomar distancia
(como hiciera Torres en su día) y pasar del exceso de responsabilidad a jugar al fútbol como sabe. El Arsenal de
Wenger, por ejemplo, sería a mi entender
su destino perfecto. Para el partido de mañana, apuesto por un
empate.

Donde no me cabe ninguna duda es de cara al partido de Zaragoza, en el que La Romareda contemplará, una vez más, cómo los vecinos del Este les roban la cartera. Salvo que las probatinas a las que está obligado
Guardiola,
(¿dónde mejor?) le salgan rana y
el chupete se aproveche de una zaga que últimamente enseña demasiado sus vergüenzas. Por desgracia para mis maños del alma, sin embargo, no creo que suene la flauta. Sobre todo si el sábado el Madrid da cuenta de un Sporting rápido y peligroso, al que haría bien en temer porque usa
(y muy bien, por cierto), las armas que más pupa le hacen al estático equipo del ingeniero.
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