Cada semana, antes de los partidos de
Primera,
me tiraré a la piscina. No para hacer una quiniela, sino para comentar lo que me espero en algunos
(no todos) los partidos del
finde. Allá vamos.

El Almería de
Lillo puede hacerle al Barça un extravío. El guipuzcoano, que de tonto tiene lo justo, conoce bien los puntos débiles de
Guardiola y tiene en su mano los mimbres necesarios para aprovecharlo. Muchísima velocidad delante y control atrás con algún lanzador experto. No andan los catalanes demasiado finos últimamente y podría darse la sorpresa. Buen teórico, este
Lillo. De sus últimas flores, me quedo con ésta: "ahora es mucho más importante en el fútbol lo que pasa de lunes a viernes, la guarnición se ha comido al solomillo". Ver
aquí el resto de la entrevista, con la que manifiesto mi acuerdo en casi todo.

Pero nada de alegrarse por esta hipótesis en los madriles, porque lo mismo puede pasar en el
Bernabeu, donde un Sevilla ensoberbecido puede hacerle daño al menor descuido. Imagino que
Pellegrini dispondrá a
Arbeloa de lateral izquierdo para frenar al
expreso de Los Palacios, aunque sus últimas
declaraciones a
Marca no sean demasiado optimistas. Suelen ser partidos de muchos goles, así que a lo mejor nos divertimos.

Me ha hecho gracia que el llorón de
Lotina se queje de que, como le tocan los equipos después del Madrid, le vengan heridos por la goleada recibida y se venguen en su Depor. Hace falta valor para encontrarle los tres pies a ese gato. Otra cosa que intuyo para el domingo que viene, es que al Atlético de Madrid le va a tocar dar la de arena, lo que me encantaría por el Zaragoza de mis entretelas. O no.
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