El baile de entrenadores se augura inmediato. El próximo Getafe-Zaragoza nos traerá relevo
(o dos) con cualquier resultado que se de, que se añadirá al previsible de
Lillo, cuyo planteamiento ante el Athletic fue de juzgado de guardia. El Zaragoza de ahora es un equipo que ha fichado muy mal y que no está bien dirigido y, lo que es peor, mal entrenado. Los jugadores, desnortados, son cambiados de papel y de sitio a cada partido. La defensa, de 3, de 4, de 5 y hasta de 6 con
Ednilson de infiltrado, deja a menudo el uno por el otro la casa sin barrer.
Doblas ya no es portero de Primera..., y así hasta más de diez jugadores carentes hasta de oficio, lo que es grave si les miras la edad en el carnet. Así, nada tiene arreglo, como ya dijimos por aquí, aunque podría hasta ganar en Getafe.
El que le leyera la cartilla a
Ramos en el previo del partido contra
Sporting resolvió solo su trabajo a medias, olvidándose de hacerlo con
Pepe, que presentó con su desmesura la contrapartida del esta vez muy medido lateral. De los asturianos…, qué decir. Con toda su rabia, más parece que se empeñaran en dar la razón a
Mou demostrando que saben salir a ganar un partido ante un grande, lo que no hicieron en el Camp Nou. Lo pagarán en la próxima jornada, con la absurda pérdida de
Botía. Tanta agresividad se convirtió en ansiedad ante un Real apocado aunque firme. Flojo su primer tiempo, más entonado el segundo, eficaz en conjunto. Dicen que tras el partido,
Preciado arrojó una botella al autobús del Madrid, tras agarrarse de los genitales en público. Si así fue, era un digno colofón a la semana de desaciertos previa al partido. Otros lo disculpan afirmando que respondía a una provocación. Tonterías. ¿Qué hacía allí? Demasiados complejos, me temo. Llevaban mal día los asturianos con lo de
Fernando Alonso.

Gran partido el que se vio en Barcelona, disputado, con alternativas, repleto de talento. Lástima que el arbitraje volviera a resultar inaceptable, peor aún que el de Bilbao. Ya está bien. Una de las constantes de esta edición de la Liga está siendo, sin duda, la escandalosa percepción general de que los árbitros españoles están empeorando por momentos hasta extremos inaceptables. Tengo la sospecha de que el exceso de manipulación, las instrucciones veladas, los "malos" consejos, las formas de ser seleccionados..., está influyendo hasta desnortar completamente a un colectivo siempre bajo sospecha. Porque, digo yo que no se les habrá olvidado el oficio, así que la causa de tantísimos y tan evidentes errores habrá que buscarla en lo sicológico. No estaría mal una rotación europea de trencillas, aunque se corriera el riesgo de que nos arbitrara
Webb.
URUGUALLOOOOOOOOOOOO, de aqui a que nazca er
ResponderEliminarniño dios, estaremos por arriba del madrid.
Es lo que tiene el atlieti.
S.I.
Hoy se ha hecho de rogar. Y encima le ha visitado un Rappel anónimo.
ResponderEliminarNo me atrevía a decir nada sobre Lillo, sabiendo de su proximidad. Me limito a decir que fue una lástima que no entrenase al Barça, con Guardiola en el puesto de Txiki.
No, Adrián, relaje su juicio que no es un Rappel el amigo Sergio, sino un amigo que tiene la desgracia de ser del Atleti y anda ya harto de apostar cenas y perderlas, aunque a lo que veo no pierde la moral. Y me tira de las orejas por no haber hablado de su equipo, que está haciendo buenas cosas aunque su predicción para antes de Navidad no creo que se vaya a cumplir.
ResponderEliminarLillo es divertido y está un punto "pallá", pero su planteamiento de contención le salió fatal, y para cuando quiso rectificar se encontró con una máxima del fútbol que no debería "ignorar". No suele ser posible cambiar de chip a lo largo de un partido, salvo que todos los jugadores estén al corriente de que lo vas a hacer y participen de tu estrategia. Que se lo pregunten al Madrid de baloncesto cuando jugó contra el Alicante, que iba el último y les mojó la oreja...
También se lo pueden preguntar a Alonso y a Ferrari...
ResponderEliminarYa has asomao la oreja..., jajaja
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