Aún con media jornada sin jugar, no puedo esperar hasta el lunes para comentar lo ya visto y, dentro de lo visto, el tan esperado partido del Bernabeu porque, aún mencionando el despertar malagueño, la orgullosa victoria del Getafe ante un timorato Sevilla y el trámite poderoso del Valencia en Almería, todos los ojos estaban en el primero de los clásicos previstos, el de la Liga.
- Conforme era lógico, salieron ambos equipos con todo, su 4-3-3 de lujo el Barça y ligera sorpresa de Mou al imitar la formación catalana con otro 4-3-3 flexible con Pepe en la medular que, cuando pintaban bastos, devenía sin pudor en un 4-5-1 aunque con Cristiano incrustado en ese cinco central con el único propósito de arrancar los contragolpes ya que el portugués defiende menos que yo. Así se lo hizo Mourinho al Barça cuando entrenaba al Inter y no le fue mal: aceptando la superioridad del contrario en el manejo del ritmo y el pase, apretando a los de entre líneas y evitando (más o menos) las fatídicas diagonales marca de la casa azulgrana para salir al contragolpe. Resistió el Real así la primera media parte, agarrándose al ataque fulgurante y los disparos de Cristiano, mientras que en el Barça, muy diluidos Iniesta y Pedro, la cosa quedaba en la inspiración de Xavi ante las ofertas de Alves, Adriano, Villa y Messi. Pudieron marcar ambos en las pocas llegadas habidas y hubo, a mi entender, un posible penalty de Casillas al guaje, un buen desmarque de Messi con intento de vaselina y un balón rechazado por Adriano en la misma línea de puerta, con Valdés ya batido, a remate de cabeza de Ronaldo. Poco más y espadas en alto.
La segunda parte cambió de signo (el Madrid intentaba recuperar más arriba) con el penalty y expulsión de Albiol, decisiones ambas que me parecieron justas y correctas. Me detengo aquí para reiterar que Albiol no me parece un central suficiente ni para el Madrid ni para la Selección. Ayer se complicó la vida él solito por no despejar un balón que era claramente suyo y dejó con diez a sus compañeros al intentar desfacer el entuerto con agarrones y manotazos. No despeja bien de cabeza, es un sufrimiento verle sacar el balón y, en resumen, no me merece ninguna confianza. El vaticinio de Mou se cumplió una vez más, razones aparte, y volvió su equipo a jugar con diez como debía tener previsto, lo que resolvió con un par de cambios agresivos que le salieron bien. Cuando nadie lo esperaba, retiró a Xavi Alonso y a Di María para, con Ozil, Arbeloa y Adebayor en el campo, recomponer un osado 4-3-2 en el que Pepe, todo corazón y empuje, hundía mucho menos la defensa que el tolosarra y Cristiano, más agotado por los nervios que por el desgaste, ocupaba un lugar más arriba casi como segundo punta. Por extraño que parezca, la cosa le dio resultado y el Barça no supo o no pudo aprovechar su ventaja numérica para liquidar el partido, por mucho que desde el banquillo lo ordenara desgañitándose Guardiola. Anduvo el equipo receloso, como timorato y sin encontrar las claves para desbordar la muy aguerrida defensa blanca, liderado por un Xavi protestón en exceso e incapaz de enderezar el rumbo contrario que iba tomando el partido. Acaso perder a Puyol, tras el secreto de su alta por sorpresa, les trasmitiera a los culés malas vibraciones, pero lo cierto es que pudo el Madrid empatar con un disparo de Ronaldo a la base del poste y que merodeaba con más frecuencia de la deseada el marco catalán en cuanto recuperaba la bola, no muchas veces, es cierto, pero más a menudo de lo que sobre el papel se podía prever. El penalty de Alves sobre Marcelo, que también me pareció justo aunque innecesario, debió en pura lógica venir acompañado de una sanción disciplinaria que se comió el colegiado (amarilla a mi juicio) y su transformación equilibró la balanza y puso al Barcelona en una tesitura inesperada que desató cierto nerviosismo, como demostró Messi con una acción también innecesaria disparando con fuerza contra el público un balón que estaba fuera en la que se pudo atisbar, por un instante, el lobo que oculta su espesa piel de cordero. Debió ser sancionado disciplinariamente por este feo gesto, pero me quedo con los nervios que su agresivo patadón demostraban.
No supo o no pudo el Barcelona finiquitar el partido a su favor, cuando las condiciones sobre el campo parecían favorables a ello, pero se llevó para Canaletas una diferencia en la Liga que parece más que suficiente para ganarla de calle. No pudo o no supo el Madrid ganar en su campo y cedió esta competición, presumo (y más lo hará ante el Valencia), pero se llevó a la Cibeles cierto regusto positivo por el funcionamiento de la heroica que podría serle muy útil en la final de Copa. Lo que sí está más que claro es que teníamos razón quienes pensábamos que así fue el primero y van a ser los tres clásicos restantes. Con todo y cuchillo.
Ayuso en Ecuador
Hace 14 horas
Sé en el sentido que lo dices, Antonio, pero el partido de anoche en el Bernabéu de tanteo nada. El Barcelona ayer ganó la Liga (salvo catástrofe) en el mismísimo estadio del Real Madrid. Creo, como ya he comentado en casa de Adrian, que los cuatro clásicos seguidos nos alejan en demasía de la perspectiva real de lo que realmente está en juego. Porque no nos equivoquemos, ayer lo que estaba en el tapete era ni más ni menos la posibilidad de finiquitar por parte blaugrana la Liga o lucharla hasta el final por el bando merengue. El Barcelona hizo su partido para tal fin, y lo consiguió: un empate o una victoria era lo que necesitaba para conquistar la tercera liga consecutiva de la era Guardiola; toda una proeza conseguida frente a la plantilla más cara de toda la historia del futbol. En lo que tengo serias dudas es en si el Madrid hizo lo propio con el partido (árbitro mediante) que necesitaba para agarrarse a la Liga. Puedo entender un planteamiento del Madrid como el de ayer para la final de Copa. Si me apuran también para la semifinal de la Champions. Pero jugándose la vida en el Bernabéu, frente a sus seguidores, y con jugadores tales como Cristiano, Özil, Xabi Alonso, Di María, Benzema, Marcelo, Kaka… me parece sinceramente y como mínimo inusitado.
ResponderEliminarEs cierto que el hecho de jugarse cuatro clásicos seguidos invita a rearmar la moral de los dos equipos en una u otra dirección dependiendo del resultado, pero muchachos, ayer se jugaba la Liga; ni más, ni menos. La final de Copa es el miércoles. Y la Champions dentro de un par de semanas.
Por cierto, para lo que ha servido definitivamente el partido de ayer, a parte de finiquitar la Liga en beneficio del club blaugrana, es en desmontar de una vez por todas el famoso y patético villarato. Por si no lo estaba ya. Desgraciadamente a Mourinho se le acaban las excusas.
Y sí, el gesto de Messi muy feo.
Era de tanteo, Arnau, porque el uso (consecuencias, títulos, logros...) que tiene cada partido no está en plano superior al del concepto de enfrentamiento. Además de jugarse una cosa u otra (ya escribía yo: pero se llevó para Canaletas una diferencia en la Liga que parece más que suficiente para ganarla de calle) lo que se juegan son 4 partidos seguidos de la máxima rivalidad y en ese plano es en el que considero que el primero ha sido "una de tanteo".
ResponderEliminarTanto que, si Mou consigue que el Madrid gane en el segundo partido, siempre habrá sido por las pruebas/errores de este primero. Tal al menos es mi teoría.
Insisto, no puedo estar de acuerdo en ese planteamiento. Que exista la casualidad, o causalidad, de cuatro enfrentamientos seguidos, no tiene por qué enmascarar las particularidades de cada uno de ellos. Por ejemplo, para el Barça no es lo mismo jugar en el Santiago Bernabéu para asegurarse la Liga (un empate ya le valía), que disputar una final de Copa obviamente para ganarla y en campo neutral. Ni es lo mismo jugar en el Bernabéu buscando un buen resultado en una ida de semifinales de Champions en que los goles conseguidos valen el doble, ni tampoco una vuelta de la misma pudiendo especular con un resultado previo y disputada al amparo de tus aficionados. No son, ni deben ser, propuestas deportivas iguales ni esquemas mentales parecidos. Ni por asomo. Y estas circunstancias lo mismo valen para el Madrid. El partido del sábado por la noche no era de tanteo, era, ni más ni menos, el poder asegurarse la tercera Liga consecutiva o poder disputarla hasta el final. Y así escogió cada uno de los contendientes jugarlo y gestionarlo.
ResponderEliminarQue a cierto madridismo le interese ahora, después de todo un año disputando la Liga a cara de perro contra el club blaugrana, menoscabarla y darla de menos por razones obvias, no es en absoluto nuestro problema. Pero yo no voy a caer en la trampa ni en su maniqueísmo. Te aseguro que si el Madrid hubiera ganado el sábado pasado al Barça las portadas de Marca y AS de la mañana siguiente indicarían con grandilocuentes soflamas algo tal que así: “El Madrid de Mou presenta seria candidatura a ganar la mejor Liga de la historia”. No te quepa ninguna duda, Antonio.
Ya veo que te empeñas en no querer comprender mis planteamientos, pero da igual. Ya te los explicaré en el curso de los cuatro partidos. Hoy mismo, sin ir mas lejos, tendrá lugar el segundo. ¿Cómo voy a ignorar lo que se juegan? No va por ahí mi tesis. Hoy será, simplemente, el segundo enfrentamiento de cuatro en el que mi tesis es que Mou aplicará lo desarrollado en el primero para corregirlo y desarrollarlo sobre todo en la faceta ofensiva. Tal es mi opinión y ya veremos si el devenir me da o me quita la razón: ante el eterno rival importa más lo que hagas para superarle en cada partido que los logros coyunturales que derivan de cada enfrentamiento.
ResponderEliminarAh!, y lo que diga la prensa de Madrid me importa lo mismo que lo que digan el Sport, Mundo Deportivo o El País, es decir, nada.
ResponderEliminarAntonio, sí lo comprendo, faltaría más. Lo único es que no lo comparto. Y tampoco pasa nada por diferir en las opiniones. Yo también creo que me he explicado, y sabes mi argumentación. Simplemente son dos puntos de vista, sin más.
ResponderEliminarAbundando, que es gerundio.
ResponderEliminarOlvídate de los diferentes torneos, Antonio. Yo tampoco me refiero sustancialmente a ellos. Es decir, compartiría tu tesis si todos los cuatro partidos se disputaran, por ejemplo, siempre en el mismo campo neutral, siempre con el mismo corte de césped, siempre con el mismo valor de los goles logrados, y siempre con un mismo propósito mental para el final de partido (un supuesto: tener que ganar por obligación como así ocurre en la final de Copa del Rey, pero no así en los demás encuentros). Sin ir más lejos, hoy juega Pinto. Todos sabemos que para Pep el de Puerto de Santa María es el portero de la Copa, con todo lo que esto supone de cambio en el sistema blaugrana; no es lo mismo jugar al pie de Pinto que jugar al de Víctor Valdés, lo que seguro que determinará situaciones diferentes y comportamientos diferentes en toda la defensa del Barça. Sin quitar ciertas razones a tu tesis, que la entiendo, créeme, espero ahora haberme explicado algo mejor.
Entendido y respetado, aunque no compartido. Prosigons, que diría un francés analfabeto.
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