Sobre el campo, lo que se vio fue una batalla bien estudiada por ambos entrenadores. Férreos marcajes de Pandev sobre Alves, Motta sobre Messi, un combinado de Sneijder y Cambiasso básicamente encima de Xavi y anticipando las incorporaciones de Busquets que liberaban al primero para lanzar las contras en cuanto recuperaban el balón. Muy batallador Samuel Etóo, impecable Maicon salvo en el gol y lúcido y perverso el ex-zaragocista Milito.Demasiados balones perdidos en ambas direcciones, fruto de la precipitación o el exceso de intensidad, pero mientras el Inter demostraba una enorme fe en el sistema de su entrenador, el Barça se descosía ante la imposibilidad de imponer la fluidez de su toque. Mención especial merece la actitud de los centrales del Inter (aunque particularmente no soy demasiado partidario de ninguno de los dos) saliendo uno a cubrir el segundo regate de Messi o de Xavi quedando el otro de guardaespaldas.
Por parte del Barça, buen trabajo de Maxwell y don Pedro (qué valor el de este chico, disciplina e imaginación a la vez), correctos Puyol y Piqué, pese a la que se les venía encima a cada balón largo del contrario. Sin noticias de Messi ni de Ibra, y demasiado a cuentagotas del arquitecto.
El resultado pudo cambiar ante el achuchón final del Barça, agrandándose entonces la figura de Julio Cesar. Del árbitro, que dio el tercer gol en fuera de juego aunque ese mismo línea se equivocara también en dos jugadas anteriores de signo contrario, decir que fue muy Uefa, político y malo.